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miércoles, 18 de diciembre de 2019

Diciembre de 2019

Cuaderno de sellos

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3 de diciembre de 2019

Los ciegos de Brueghel


No es necesario que los personajes del Ensayo sobre la ceguera  tengan que ir naciendo ciegos, unos tras otros, hasta sustituir por completo a los que tienen vista. Pueden cegar en cualquier momento…

Una cosa sería hacer una novela sin personajes, otra pensar que es posible hacerla sin gente. Esa fue mi gran equivocación cuando imaginé el Ensayo sobre la ceguera. Tan grande fue que me costó meses de desesperante impotencia. Tardé demasiado tiempo en comprender que mis ciegos podían pasar sin nombre, pero no podían vivir sin humanidad...

José Saramago, Cuadernos de Lanzarote (1993-1995), mientras escribía Ensayo sobre la ceguera


Aquella noche, el ciego soñó que estaba ciego

José SaramagoEnsayo sobre la ceguera


Que los ciegos de Pieter Brueghel el Viejo no hayan tenido un sello grabado pleno y dichoso, es sin duda una falta que muchos filatélicos lamentan. Incluso, y ya que no existe, podemos imaginar la pintura completa en un sello de factura checoslovaca o francesa, o en la misma filatelia de Bélgica, donde está de momento, y puede que para siempre, el único ensayo de veras artístico. 

El sello de Bélgica, no obstante ser fragmentario, es un gran sello, qué duda cabe y por más que fuera preferible grande y con la pintura entera. 

El autor de este sello es Jean de Vos, el mejor grabador belga junto a Jean De Bast. De De Vos, a diferencia de este último, apenas hay información por ningún sitio, aparte de la contabilidad de los numerosos y espléndidos sellos que grabó dentro de los dominios de la filatelia belga.

Un sello tiene múltiples frondosidades potenciales e inesperadas, algunas de carácter personal de quien lo posee, y así a veces nos puede evocar un instante de vida, sea este una peripecia, una persona y todavía simplemente una lectura. La primera edición española de Ensayo sobre la ceguera, la gran novela de Saramago, llevaba en su portada un fragmento de esta pintura de Brueghel, aún más reducido que el del sello belga que graba De Vos. Es esta otra manera de apreciar un sello, cualquier sello, por recordarnos una lectura muy concreta, incluso un pasaje o un solo verso, e incitarnos a una vuelta urgente y feliz a esas palabras memorables.


Bélgica, 1976; Pieter Brueghel el Viejo, La parábola de los ciegos (1568); témpera sobre tabla, 154 x 86 cm. Sello grabado por Jean de Vos; impresión en calcografía. Esta pintura de Brueghel se conserva en Nápoles, en el Museo de Capodimonte. Hay varias copias de esta pintura, con detalles añadidos que tal vez estaban en la obra original, siendo la más conocida la anónima que se conserva en el Museo del Louvre en París


Hay más sellos, como es natural, de Pieter Brueghel el Viejo, y hasta en 2019 Bélgica ha emitido una hojita especial que contiene, además de tres sellos fotográficos de pinturas del artista, un buen perfil grabado por Guillaume Broux.

Pero consideramos que los otros grandes sellos inspirados en obras de Brueghel, se emitieron hace ya unos años, siendo el más cercano en el tiempo el francés que grabó Claude Jumelet en 2001. Este es un sello muy vistoso y conseguido sobre una pintura difícil de miniaturizar en un espacio tan angosto y exigente.


Francia, 2001; Pieter Brueghel el Viejo, La danza campesina (1568); óleo sobre roble, 164 x 114 cm. Sello diseñado y grabado por Claude Jumelet. Impresión en calcografía


Treinta años antes, Werner Pfeiler grabó óptimamente un fragmento de esta pintura de Pieter Brueghel, con mayor nivel de detalle al contar con más vacío inquisitivo. 


Austria, 1971; Pieter Brueghel el Viejo, fragmento de La danza campesina. Sello diseñado por Adalbert Pilch y grabado por Werner Pfeiler; impresión en calcografía. A la derecha, prueba de artista de Werner Pfeiler de este grabado


Hay otros dos sellos belgas muy meritorios de pequeños focos de obras de Brueghel, ambos emitidos en una serie sobretasada de 1963, aunque ninguno grabado por Jean de Vos.


Bélgica, 1963; Campaña mundial contra el hambre. Detalle de Verano (1568), dibujo a pluma y tinta marrón de Pieter Brueghel el Viejo, a la izquierda, 28.6 x 22 cm. Este dibujo fue grabado por Pieter van der Heyden dos años después, en 1570. Sello diseñado por Jean Malvaux y grabado por Paul Verheyden. Impresión mixta en calcografía y huecograbado


En uno de los sellos se entresaca un fragmento de un dibujo de Brueghel, mientras que en el otro se encuadra al personaje central de la pintura titulada La parábola del sembrador.


Bélgica, 1963, Campaña mundial contra el hambre. Fragmento de La parábola del sembrador (1557), de Pieter Brueghel el Viejo; a la izquierda, óleo sobre panel, 102.9 x 73.7 cm. Sello diseñado por Jean Malvaux y grabado por Henri Decuyper. Impresión combinada en calcografía y huecograbado


Jean de Vos, por su parte y además del sello belga de 1976, grabó en 1970 otro fragmento, esta vez más grande y acaparador, de una pintura de Pieter Brueghel, Combate naval en el puerto de Nápoles, y también el único autorretrato conocido del artista.


República de Ruanda, 1970; Pieter Brueghel, Combate naval en el puerto de Nápoles (1556); a la izquierda, óleo sobre panel, 71 x 42 cm. Sello emitido en una hojita junto a una viñeta diseñada por Oscar Bonnevalle (1920-1993), grabados ambos por Jean de Vos. Impresión en calcografía


Pocos meses después de la hojita de Bélgica (1969), Wolfgang Seidel grabó para Austria un detalle del mismo autorretrato, con ocasión del segundo centenario del Museo Albertina de Viena, que tiene el dibujo original.


Bélgica y Austria, 1969; Pieter Brueghel el Viejo, Autorretrato con aficionado; a la izquierda, imagen del dibujo del artista, a tinta y lápiz sobre papel (1565). Sellos grabados por Jean de Vos y Wolfgang Seidel. Impresión en calcografía, el sello belga, y en calcografía y huecograbado el sello austríaco


Es nuestra intención dedicar una entrada específica en este blog a Jean de Vos, pero por si acaso y en avance de ese perfil, de momento presentamos otros sellos destacados del grabador.


Jean de Vos fue un retratista excepcional con los buriles entre las manos, y aquí podemos ver tres magníficos sellos suyos emitidos por Bélgica (Paul Hymans, 1965; y Camille Lemonnier, 1977) y Zaire (Heinrich von Stephan, 1981), este último en el centro de una hojita que conmemoró el 150 aniversario del natalicio del promotor de la Unión Postal Universal. Calcografía


Si en los sellos de Bélgica el artista dejó constancia de su genio en los retratos, en las emisiones coloniales Jean de Vos grabó con una gran maestría varias pinturas, la mayoría para hojitas navideñas de Ruanda y Congo


República de Ruanda, 1968; Navidad. La adoración de los pastores, fragmento de una obra de Giorgione, entre 1505 y 1510, a la izquierda; óleo sobe tabla. Sello emitido originariamente en el centro de una hojita, grabado por Jean de Vos. Calcografía


Es un regalo para la vista ver juntos la fuente admirada y el sello querido. Jean de Vos grabó muchas felicitaciones de este tipo entre finales de los años sesenta y durante las dos décadas siguientes.


República Democrática del Congo, 1969; Navidad. La Adoración de los Magos, detalle de una pintura de Peter Paul Rubens, a la izquierda; sobre 1619, óleo sobre lienzo, 384 x 280 cm. Sello emitido originariamente en el centro de una hojita, grabado por Jean de Vos. Impresión en calcografía


De alguna manera y desde luego con menos intensidad en un ámbito más reducido, Jean de Vos pudo exhibir todo su talento en estos sellos como muchos grabadores franceses lo hicieron en el área colonial de la filatelia francesa.


República de Ruanda, 1969; Navidad. Antonio Allegri da Correggio, Noche santa, a la izquierda, pintura de gran tamaño, 2560 x 1880 cm. Sello emitido originariamente en una hojita, grabado por Jean de Vos. Calcografía


Y unas veces mediante fragmentos o detalles escogidos, en otras ocasiones con la pintura prácticamente entera, Jean de Vos siempre colmó las expectativas con estas bellas recreaciones.


República de Ruanda, 1972; Navidad. Adoración de los pastores (1617), de Jacob Jordaens, a la izquierda; óleo sobre panel, 125 x 95.7 cm. Sello grabado por Jean de Vos. Calcografía


Esta pintura de Guido Reni, perteneciente a la National Gallery de Londres, tiene casi 5 metros de altura, por lo que la síntesis de Jean de Vos, enfocada en la parte inferior donde está la escena principal, no puede ser más esclarecida y lograda.


República de Ruanda, 1973; Navidad. La adoración de los pastores, fragmento de la pintura de Guido Reni, a la izquierda, sobre 1640. Sello emitido originariamente en el centro de una hojita, grabado por Jean de Vos. Impresión en calcografía


Jean de Vos, a falta de datos fiables de vida y formación, desarrolló su carrera como grabador de sellos entre finales de los años cuarenta, pues ya entonces hay pruebas no adoptadas de algunos diseños, y al menos hasta finales de la década de los ochenta, y la obra conocida rezuma brío técnico y categoría artística.


A la izquierda, retrato de la reina Astrid (1905-1935), en lo que parece un diseño finalmente no adoptado que Jean de Vos grabó en 1949; trece años después, en 1962, sí incidió a la malhadada consorte en la gran serie emitida ese año en calcografía y huecograbado, en el centro sobre este pie de imágenes. Y a la derecha, uno de los mejores sellos belgas diseñado y grabado por Jean de Vos, este emitido en 1967 del Casino Kursaal, a partir de una vista de principios del siglo XX y con ocasión de honrar el séptimo centenario de la ciudad de Ostende; impresión mixta en calcografía y huecograbado

Postdata 

La pintura de los ciegos de Brueghel tiene pues, cuando menos y aún parcialmente, un gran sello, pero hay otras muchas obras principales del arte occidental que todavía no han sido holladas en estos espacios sagrados, y los tiempos presentes no parecen muy propicios para pisadas delicadas y valiosas. 

Por lo demás, inútil es la enumeración de sueños no atendidos, tanto como lo sería hacer listas de las pinturas que sí tienen sello notable. Sin embargo, no podemos resistir la tentación de dejar constancia de uno de los retratos más alabados que, curiosa y paradójicamente, tiene justicia filatélica en una viñeta exquisita. Hablamos del Inocencio X de Velázquez, recreado a buril por Vittorio Nicastro, el más famoso grabador italiano de sellos, para una viñeta de 1975 que celebraba la Exposición Mundial de Filatelia de España 75.


Viñeta impresa en combinación de calcografía y offset por el Istituto Poligrafico dello Stato en 1975, con el retrato de Velázquez grabado a buril por Vittorio Nicastro. A la izquierda y en el centro, la pintura de Diego Velázquez del Papa Inocencio X (1650); óleo sobre lienzo, 140 x 120 cm

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7 de diciembre de 2019

Charles Mazelin en estado de gracia 

En el mundo de la filatelia, como en cualquier otro ámbito artístico, hay veces en que pequeños azares coinciden y dan lugar a un momento perfecto. Varias emisiones de Saar de los años cincuenta del siglo pasado son algunos de estos suspiros felices. 

Y muy en particular, Charles Mazelin, uno de los mejores grabadores franceses, crea algunos sellos verdaderamente alados y ligeros, y sagrados, por nombrar todas la palabras devotas de Platón hacia la poesía. Porque este sello maravilloso de 1954, en el que Mazelin graba, y pareciera que con guantes de seda en vez de con buriles, una gran pintura de Albrecht Dürer, es eso, poesía escrita sin palabras. El color de la impresión, además, esmera el lustre estético de este sello alado y sagrado, misteriosamente bello y hasta impregnado de una calidez aún más efusiva que la ofrecida por la pintura original.


Saar, 1954, Arte; sello sobretasado a favor de causas sociales. Virgen y niño con una pera (1512), pintura de Albrecht Dürer, a la izquierda; óleo sobre panel, 49 x 37 cm. Sello diseñado y grabado por Charles Mazelin; impresión en calcografía. A la derecha sobre estas líneas, una prueba final de grabado de Charles Mazelin, fechada y firmada en junio de 1954, en un color similar al utilizado en la impresión definitiva


En los años inmediatos, Mazelin reiteró en otros sellos de Saar esa misma escritura sigilosa del sello de Dürer de 1954, y hasta enseguida en un dibujo del mismo artista, las manos suplicadoras de 1955.


Saar, 1955, Arte; sello sobretasado a favor de causas sociales. Manos rezando, dibujo a pluma y tinta de Albrecht Dürer. Sello grabado por Charles Mazelin; calcografía. A la derecha, prueba final de artista de Mazelin


La otra confesión acerada de Charles Mazelin fue un énfasis soberbio, muy compacto y tenaz, de un retrato enigmático y seductor de Leonardo da Vinci, La belle Ferronière.


Saar, 1956, Arte; sello sobretasado a favor de causas sociales. La belle Ferronière, pintura atribuida a Leonardo da Vinci; óleo sobre tabla, 62 x 44 cm, hacia 1495. Sello grabado por Charles Mazelin; impresión en calcografía. A la derecha y a modo de curiosidad y esparcimiento, Cabeza de mujer, grabado con retoques a lápiz por Johannes de Mare (1806-1889) a partir de la pintura de Da Vinci


Los críticos de arte aún discuten si la modelo que retrató Leonardo da Vinci en la obra conocida como La belle Ferronière, es en realidad la misma mujer que pintó en La dama del armiño, objeto asimismo de un elegante reflejo en un gran sello polaco de 1956 que grabó Bogusław Brandt (1909-1983).


Polonia, 1956, Semana Internacional de los Museos (Unesco), Arte. La dama del armiño, pintura atribuida a Leonardo da Vinci; óleo y temple sobre tabla, 54.8 x 40.3 cm. Sello diseñado por Czesław Kaczmarczyk y grabado por Bogusław Brandt. Impresión en calcografía

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10 de diciembre de 2019

Faz de porcelana


Cuba, 1937, Sello de Entrega Inmediata;
Rubén Darío (1867-1916). Calcografía
Misteriosa y cabalística,
puede dar celos a Diana,
con su faz de porcelana
de una blancura eucarística

Rubén Darío, Para una cubana


Ceñidos estrictamente a la efervescencia artística, la filatelia de Cuba tuvo sus mejores momentos, grosso modo, en el período que abarca desde mitad de los años treinta y hasta casi el triunfo de la revolución comandada por Castro.

Y aún acotando más si cabe este período, pudiéramos decir que entre mitad de los años treinta y durante el tiempo que duró la II Guerra Mundial, los sellos de Cuba tienen una fuerza imponente y un encanto irresistible. Es la belleza caribe sobre unos sellos poderosamente expresivos, saturados de un vitalidad turgente y sensual, con faz de porcelana

En estos pocos años selectos, los sellos fueron grabados en Estados Unidos por la compañía Security Bank Note de Filadelfia, que confeccionó asimismo las planchas, aunque después el proceso final de impresión se llevara a cabo en La Habana. Los grabadores, pues, fueron muy probablemente todos norteamericanos. Datos confirmados a este respecto hay muy pocos, y en todo caso, ninguno referente a los sellos expuestos. Charles A. Brooks, por citar un nombre, trabajó durante algo más de un año para esta compañía (1947) y hay pruebas firmadas de algunos grabados suyos para sellos de Cuba (Marta Abreu, 1 y 2 ct.), pero no hay constancia de que en los años anteriores y posteriores, cuando estaba en el BEP, incidiera de manera extraordinaria otros retratos y viñetas para emisiones de la Isla. 

Tampoco de los diseñadores de estos sellos hay demasiada información por la red, y ni siquiera indicios, excepto, ¡y a Dios gracias!, de la que quizá sea la serie más atractiva. Aludimos a la serie emitida por Cuba en 1943 de la Quinta columna, expresión que nació en Guerra Civil española y que alcanzó enseguida vida cosmopolita como símbolo de la traición interior.


Cuba, 1943, Serie de la Quinta Columna. Sellos diseñados por Enrique García Cabrera, grabados en Estados Unidos por la compañía Security Bank Note e impresos en Cuba. Impresión en calcografía


Estos grandes sellos de la quinta columna, grabados después en Norteamérica e impresos en la Isla por P. Fernández y Cía., fueron diseñados por el artista cubano Enrique García Cabrera, que por cierto siendo muy joven llegó a realizar algunas ilustraciones para Mundial Magazine, la revista dirigida por Rubén Darío entre 1911 y 1914. ¿Pudo ser Cabrera el diseñador del sello maravilloso de 1937 dedicado al poeta nicaragüense? Quizá sí, quién sabe.


Cuba, 1943, Serie de la Quinta Columna. Sellos diseñados por Enrique García Cabrera, grabados en Estados Unidos por la compañía Security Bank Note e impresos en Cuba. Impresión en calcografía


Enrique García Cabrera nació el 5 de febrero de 1893 en La Habana, Cuba. Tras la enseñanza básica, Cabrera estudió dibujo y pintura en la ya entonces prestigiosa Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro, centro en el que pocos años después fue profesor y que terminó dirigiendo en 1942.


Cuba, 1943, Sello de la serie de la Quinta Columna. Sello diseñado por Enrique García Cabrera, grabado en Estados Unidos por la compañía Security Bank Note e impreso en Cuba; calcografía. En el centro sobre estas líneas, portada de 1932 de la revista Carteles ilustrada por García Cabrera, de cuya trayectoria artística se publicó un gran libro en 2016, obra de Olimpia Sigarroa y José A. Menéndez (Fundación Vanguardia Cubana, Madrid), a la derecha


García Cabrera viajó de joven a Roma y París, donde completó estudios gráficos y conoció de cerca las vanguardias europeas, y a su regreso a La Habana empezó a colaborar como ilustrador en todo tipo de publicaciones, así como a aceptar encargos comerciales y a profundizar en la obra artística propia. 

En los años treinta comienza la relación de García Cabrera con los sellos, diseñando varias emisiones, entre ellas las de la industria azucarera y del tabaco a finales de la década, poco antes de crear la antepuesta de la quinta columna, sin duda una de las más bellas series de la filatelia cubana y universal.

El artista participó asimismo en la serie de la democracia en América emitida por Cuba en 1942, pero no tenemos dato alguno que insinúe su implicación en los sellos del descubrimiento de América de 1944.


Tres de las portadas del semanario cubano Bohemia que en 1938 ilustró Enrique García Cabrera


Enrique García Cabrera tuvo una actividad continua y muy prolífica en el mundo artístico, publicitario y docente cubano durante varias décadas, hasta su fallecimiento, aún joven y con mucho por hacer, el 25 de septiembre de 1949. Sirva un solo detalle para ver con claridad la actividad frenética de García Cabrera en todos los terrenos, y es que en menos de cinco años, entre 1935 y 1939, ilustró más de 150 portadas de la revista semanal Bohemia.


Cuba, 1944, 450 aniversario del Descubrimiento de América, 1492-1942. Retrato y estatua de Colón, y Bartolomé de las Casas. Sellos grabados en Estados Unidos por la compañía Security Bank Note, que confeccionó además las planchas con las que fueron impresos en La Habana. No tenemos noticia del diseñador de la serie, aunque todo hace pensar que fue un artista cubano. Impresión calcografía


La sellos conmemorativos del descubrimiento de América, aunque de valor desigual en el diseño, conforman otra de las grandes series de la filatelia cubana, y al menos parcialmente, en absoluto inferior a las mejores emisiones que en el mundo se han realizado de este acontecimiento crucial de la historia, así la estadounidense de 1893 o la española de 1930.


Cuba, 1944, 450 aniversario del Descubrimiento de América, 1492-1942. Primera tierra cubana avistada por Colón (Correo Aéreo) y Descubrimiento del tabaco. Sellos grabados en Estados Unidos por la Security Bank Note, que confeccionó además las planchas con las que fueron impresos en La Habana. Impresión en calcografía


La serie está formada por 7 sellos calcográficos que fueron grabados en Estados Unidos por la compañía Security Bank Note, al igual que la serie de la quinta columna. 

Especialmente inspirados son tres de los diseños, el del extraño retrato de Colón, el dedicado a Bartolomé de las Casas y sobre todo el del descubrimiento del tabaco, con una viñeta sagaz e insólita.


Cuba, 1944, 450 aniversario del Descubrimiento de América, 1492-1942. Colón en el Caribe (Correo Aéreo) y Colón en la Ensenada de Cortés. Sellos grabados en Estados Unidos por la Security Bank Note, que confeccionó además las planchas con las que fueron impresos en La Habana. Impresión en calcografía

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14 de diciembre de 2019

Los más bellos sellos de Nueva York que no fueron sellos


Los mejores sellos de Nueva York no son sellos. Son viñetas. Grabadas, sí, impresas en calcografía, también, y confeccionadas a finales de los años treinta del siglo pasado por la American Bank Note, la mítica compañía de Nueva York. 

Estos sellos que son viñetas tienen una categoría artística excepcional, y aunque sólo se conocen los nombres de dos de los grabadores gracias a sendas fichas técnicas de la American Bank Note que han circulado por las casas de subastas, no cabe duda de que la pulcritud en su diseño y factura fue máxima.


Estados Unidos, 1939, Viñetas publicitarias de la empresa Eaton Paper, fabricante de papel. Vistas de Nueva York. Puente de Brooklyn y Buque de lujo Manhattan y Estatua de la Libertad. Viñetas diseñadas, grabadas e impresas en calcografía por la compañía American Bank Note


Los dos artistas referidos son Arthur C. Vogel (1893-1959) y William Jung (1895-1950), que figuran en las tarjetas de la compañía como autores de los grabados de las viñetas del avión sobre Manhattan y de la Biblioteca Pública de Nueva York.


Estados Unidos, 1939, Viñetas publicitarias de la empresa Eaton Paper, fabricante de papel. Vistas de Nueva York. Avión sobrevolando Manhattan y Biblioteca Pública de Nueva York. Viñetas diseñadas, grabadas e impresas en calcografía por la compañía American Bank Note. Estas dos imágenes fueron grabadas por Arthur C. Vogel (Manhattan) y William Jung (Biblioteca), encargándose de marcos y letras Charles H. Milks


En esas mismas fichas en las que la American Bank Note detallaba todos los datos técnicos y artísticos de cada trabajo realizado, figura como grabador de los marcos Charles H. Milks, muy posiblemente autor de los bordes de todas las viñetas. 


Estados Unidos, 1939, Viñetas publicitarias de la empresa Eaton Paper, fabricante de papel. Vistas de Nueva York. Puente George Washington e Iglesia Episcopal de la Transfiguración. Viñetas diseñadas, grabadas e impresas en calcografía por la compañía American Bank Note


Estas viñetas fueron encargadas a la American Bank Note por la empresa fabricante de papel Eaton, con el fin de entregarlas como obsequio publicitario durante la Feria Mundial de Nueva York celebrada entre abril y octubre de 1939. La belleza de los grabados y la impecable impresión calcográfica fueron muy apreciados por los coleccionistas de sellos, e incluso en años posteriores las viñetas se llegaron a usar con éxito para franquear algunas cartas, tal era la similitud con las series oficiales de la época.


Estados Unidos, 1939, Viñetas publicitarias de la empresa Eaton Paper, fabricante de papel. Vistas de Nueva York. Central Park y Vista aérea de Nueva York. Viñetas diseñadas, grabadas e impresas en calcografía por la American Bank Note


No hay en la filatelia norteamericana sellos de Nueva York de tan alto rango artístico como el que tienen estas viñetas, y es que, pese a que hacía más de cuarenta años que la American Bank Note no se encargaba de las emisiones oficiales, la compañía aún mantenía la jerarquía en el sector del grabado de seguridad, con una plantilla excelente y selecta de autores y todavía con una gran cartera de clientes por todo el mundo.

Cierto es que hubiéramos preferido que estas viñetas cristalizaran en sellos, pero aún peor hubiera sido que fueran proyectos no adoptados, como tantos otros que sobreviven exhaustos en la negra espalda de la filatelia. Estas viñetas, al menos, lucen su garbo en los márgenes luminosos de la mejor filatelia artística.


Estados Unidos, 1939, Viñetas publicitarias de la empresa Eaton Paper, fabricante de papel. Vistas de Nueva York. Tren de pasajeros Broadway Limited de Pennsylvania Railroad y Universidad de Columbia en Manhattan. Viñetas diseñadas, grabadas e impresas en calcografía por la compañía American Bank Note 

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17 de diciembre de 2019

Jules Piel. Claridad imperiosa y elegante


Entre los mejores grabadores de la filatelia francesa, hay claramente dos corrientes principales en cuanto al estilo, la realista y la, por decirlo del modo más preciso posible, libremente interpretadora, cuando no egotista, así Eugène Lacaque o Pierre Gandon y sobre todo Albert Decaris

Jules Piel es realista en extremo. Pero el realismo no deja de ser también una interpretación, un modo de pensar y de mirar la apariencia propuesta, incluida la obra ajena, y obliga a un punto de vista propio e impone decisiones de estilo. He aquí a Saskia buscada y voluptuosa en Rembrandt, y encontrada en el acero por Jules Piel, callada y tenue.


Saar, 1956, Arte; sello sobretasado a favor de causas sociales. Uno de los mejores retratos de Saskia pintado por Rembrandt, este de 1643, a la izquierda; óleo sobre lienzo, 75 x 60 cm. A la derecha, la Saskia de Jules Piel en el sello de Saar; impresión en calcografía


Así que Jules Piel es un grabador de sellos, sí, muy clásico y apolíneo, pero con un estilo adoptado y patente. Su estilo es la claridad imperiosa y elegante.


Argelia, 1954, sello sobretasado a favor de la Cruz Roja francesa, diseñado por André Spitz y grabado por Jules Piel; calcografía. A la derecha, un maravilloso sello de Mónaco emitido en 1963, celebrando el centenario de la primera Conferencia Postal Internacional, diseñado por la gran Pierrette Lambert y rubricado con un grabado finísimo de Jules Piel; impresión en calcografía


Jules Piel, que nació en París en 1882 y falleció en septiembre de 1978, es un artista capital de la filatelia francesa y universal. Grabó muchos sellos y varios billetes durante más de cuatro décadas, entre finales de los años veinte y hasta casi los años setenta, y la obra legada es excelsa. 

Los años de formación del artista, se parecen en varios aspectos a los de otros grabadores importantes de su generación. Jules Piel asistió a la École Estienne, estudió en la Escuela de Bellas Artes de París (École Nationale Supérieure des Beaux-Arts) y fue becado en Italia tras obtener el Prix de Rome. Sus maestros más importantes en una y otra institución francesas fueron Henri-Joseph Dubouchet (1833-1909) y Jules Jacquet (1841-1913), respectivamente. 

Jules Piel, además, participó en la I Guerra Mundial como soldado, circunstancia difícil que con toda seguridad hubo de dejar huella en su carácter, como mucho tiempo antes el fallecimiento de su madre cuando sólo era un niño de 9 años. 

Este de Pétain es uno de los mejores retratos que grabó Jules Piel, que llegó a repetir la talla porque al entonces jefe de Estado del régimen de Vichy no le acabó de gustar el traje elegido en el primer diseño.


A la izquierda, Philippe Pétain en uno de los mejores retratos de la filatelia francesa, que Jules Piel hubo de grabar dos veces por problemas con el traje elegido en el primer diseño; sello emitido en 1941 en cuatro valores calcográfico. A la derecha, otro gran sello diseñado y grabado por Jules Piel, este de unos años antes, emitido en 1937 con ocasión de la Exposición Internacional de París; impresión en calcografía


Aunque Piel tuvo algunos devaneos con la casa inglesa De La Rue a principios de los años cincuenta, para la que llegó a grabar dos retratos reales finalmente no utilizados en billetes por su excesiva finura de línea (stampengravers.blogspot.com), todos los sellos que incidió se emitieron dentro de la jurisdicción vasta de la filatelia francesa.


Argelia, 1957, Sello sobretasado a favor de obras sociales del Ejército. Sello grabado por Jules Piel, sobre un fragmento de la pintura adjunta, Bailarinas (1849), obra de Théodore Chassériau; óleo sobre panel, 40 x 32 cm. Impresión en calcografía


En los sellos franceses de la Cruz Roja de los años cincuenta y sesenta, tanto Pierre Gandon como Jules Piel, los dos artistas más implicados en estas emisiones, dejaron pequeñas joyas del grabado a buril.


Francia, 1953, Sellos sobretasados a favor de la Cruz Roja francesa. Élisabeth Vigée-Lebrun, Autorretrato con su hija; a la izquierda, la pintura original de 1786, óleo sobre panel, 105 x 84 cm; y fragmento de Familia a la vuelta del bautizo, obra de Louis Le Nain (1642). Sellos grabados por Jules Piel. Impresión en calcografía


Sobre otra pintura de Louis Le Nain, Familia de campesinos, de la que casi veinticinco años después Pierre Gandon encuadró en un gran sello francés a otro de los personajes, Jules Piel, en 1956, grabó un pequeño fragmento con el niño del centro.


Francia, 1956, Sello sobretasado a favor de la Cruz Roja francesa. Fragmento de Familia de campesinos, de Louis Le Nain (1593-1648). Sello grabado por Jules Piel. Impresión en calcografía


En cuanto a Vigée-Lbrun, Claude Jumelet, de la misma estirpe clásica que Jules Piel, grabó otro gran autorretrato de la artista para un magnífico sello calcográfico que Francia emitió en 2002. También los sellos franceses más lujosos han terminando cautivos de las nuevas tecnologías, y así y durante los últimos cuatro lustros, la transferencia a las planchas calcográficas de impresión se ha ido progresivamente realizando, no mediante el método tradicional de la moleta, sino a través de un procedimiento electromecánico bajo la supervisión, es cierto, del artista. En cualquier caso, esto no quiere decir que el grabado original llegue manipulado o imperfecto al sello impreso, e incluso hasta es posible que la fidelidad sea mayor, ¿cómo saberlo?


Francia, 2002, Arte. Élisabeth Vigée-Lebrun, Autorretrato; a la izquierda, año 1790, óleo sobre tela, 100 x 81 cm. Sello grabado por Claude Jumelet. Impresión en calcografía


Terminamos esta pequeña nota de Jules Piel volviendo con regocijo a los mejores tiempos de la filatelia, aunque aún ahora mismo, Francia mantiene izada con honra la bandera del sello artístico. La famosa pintura de Watteau, Pierrot, ha tenido dos grandes recreaciones dentro del área de la filatelia francesa, una grabada por Jules Piel y la otra, impresa en calcografía a varios colores, por Jean Miermont (1915 - 1973). Este último grabador, pese a no tener la fama de otros autores, es un excelente artista, y con una obra considerable y a tener en cuenta en el extrarradio del sello francés. 

Estas emisiones calcográficas francesas impresas a varios colores desde finales de los años cincuenta, tienen una relevancia estética muy similar a los sellos checoslovacos de arte, aunque las exigencias artísticas son diferentes, pues como máximo los grabadores únicamente precisan de incidir dos placas y no una para cada color; y también es muy distinto el método de impresión, sucesivo y desde planchas planas los segundos, simultáneo con diferentes rodillos de tinta interpuestos y desde planchas cilíndricas las primeras. Cuando se requieren dos punzones, sólo una de las placas que roturan los artistas franceses se graba en espejo, realizando la otra con la imagen al derecho con vistas a la llamada impresión calcográfica reporte, primera en llevarse a cabo para los tonos de fondo y en la que la plancha cilíndrica, recubierta por una capa de caucho sintético, no llegar a tocar directamente el papel del sello.


Francia y Mónaco, 1956 y 1972. La admirada pintura de Watteau, indistintamente conocida como Gilles y Pierrot, grabada por Jules Piel y Jean Miermont en dos sellos calcográficos de parecido valor artístico y de muy distinta combustión estética. Jean-Antoine Watteau terminó esta pintura en 1721; óleo sobre lienzo, 184 x 149 cm

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18 de diciembre de 2019

Los elefantes de Jean Pheulpin


Me gustaría escribir como pinto mis cuadros, es decir, siguiendo
a mi fantasía, detrás de la luna, y encontrando el título mucho después... 

Paul Gauguin, Diario Íntimo


El Reino de Laos es un oasis exótico en el mundo de la filatelia. Y los elefantes de Jean Pheulpin dominan artísticamente ese jardín parisino trasplantado en el sudeste asiático. 

Ciertamente la filatelia del Reino de Laos (1953-1975), desde principios de los años cincuenta y hasta mitad de los setenta, sólo tiene color y belleza. Es la conjunción estética perfecta dentro de un sello. Uno de los momentos culminantes del sello artístico. París en Asia.


Reino de Laos, 1958, Elefantes. Sellos diseñados por Chamnane Prisayane y grabados por Jean Pheulpin. Calcografía


En este período de la filatelia de Laos hay dos diseñadores principales, Marc Leguay y Chamnane Prisayane. Del primero se sabe mucho, y del segundo realmente nada, fuera de su rúbrica en las varias series que diseñó. En la filatelia se dan con frecuencia estas paradojas molestas. Los grabadores de los sellos son todos franceses, y entre estos, Pheulpin es sin duda el más prolífico, especialmente en la primera década.


Reino de Laos, 1958, Elefantes. Sellos diseñados por Chamnane Prisayane y grabados por Jean Pheulpin; impresión en calcografía. A la derecha, Jean Pheulpin con sus elefantes


Jean Pheulpin grabó entera esta serie para el país del millón de elefantes, formada por 7 sellos que diseñó Chamnane Prisayane con limpidez y donaire.


Reino de Laos, 1958, Elefantes. Sellos diseñados por Chamnane Prisayane y grabados por Jean Pheulpin. Calcografía


Con ser muy destacable, Laos es sólo un haz de luz en la obra inmensa de Jean Pheulpin, artista imprescindible del sello. Este grabador tiene brillos en todas las calles de la filatelia francesa, en las de la metrópoli y en los parajes más alejados de París.


Francia, 1951 y 1955, Charles Baudelaire y Jacques Cœur. Sellos grabados por Jean Pheulpin, previamente diseñados por Paul Pierre Lemagny (1905-1977) y Michel Ciry (1919-2018), respectivamente. Impresión en calcografía


Con la serie de los elefantes y el anterior de Baudelaire de 1951, este de Julio Verne es uno de los sellos más reconocidos de Jean Pheulpin.


Francia,1955, Julio Verne. Sello diseñado y grabado por Jean Pheulpin; impresión en calcografía. A la izquierda, el diseño original y adoptado del propio Jean Pheulpin para este sello de Verne que después grabó a buril


El estilo de Pheulpin es claramente clásico, sin que esto signifique impersonalidad y ausencia, todo lo contrario, el artista tiene una morosidad muy meditada, tan discreta como minuciosa, muy evidente en los retratos.


Francia y Mónaco, 1967 y 1974, Marie Curie y Fernand Forest. Sellos diseñados y grabados por Jean Pheulpin. Calcografía


En la recreación de pinturas, Jean Pheulpin no grabó tantas como Gandon, Lacaque o Bétemps, que incidieron muchos sellos de Francia y Mónaco, pero sí que dejó algunas gemas primorosas, entre ellas una en la emisión de la Polinesia Francesa a finales de los años cincuenta. En 1983, Pheulpin volvió a grabar una pintura de Gauguin (L'homme à la hache, 1891) para otro sello de la Polinesia Francesa.


Polinesia Francesa, 1958. Paul Gauguin, Mujeres de Tahití; a la izquierda, año 1891, óleo sobre lienzo, 91.5 x 69 cm. Sello grabado por Jean Pheulpin. Impresión en calcografía


En los sellos metropolitanos franceses de arte, Pheulpin sólo versionó cuatro o cinco pinturas, alguna de ellas, como esta de Henri Rousseau, con verdadero ingenio y autoridad. Este sello es ideal para hacer una comparación visual muy elocuente, respecto a modos de grabado e impresiones calcográficas diferenciados, con otro que del mismo pintor rayó Jiří Švengsbír para Checoslovaquia, emitido también en 1967 y que está expuesto en esta entrada del blog.


Francia, 1967, Arte. La Carriole du père Junier (1908), pintura de Henri Rousseau, a la izquierda; óleo sobre lienzo, 129 x 97 cm. Sello grabado por Jean Pheulpin. Impresión en calcografía


Retornamos a Laos para terminar esta breve nota. ¡Qué sellos tan bonitos! También la atracción del espectador viene de las huidas imaginadas a que estos sellos inducen. Jean Pheulpin grabó varias de estas series en solitario, sobre todo en los primeros años, pero también después compartió autoría con otros colegas.


Reino de Laos, 1963, Campaña contra el hambre (FAO). Cosecha y trilla del arroz. Sellos diseñados por Chamnane Prisayane y grabados por Charles Mazelin y Jean Pheulpin. Impresión en calcografía


Los sellos del Reino de Laos tendrán una presencia constante por estas notas volanderas de pétalos y palabras, como no podía ser de otro modo.


Reino de Laos, 1963, Campaña contra el hambre (FAO). Arado y recogida del arroz, y pescadores con redes. Sellos diseñados por Chamnane Prisayane y grabados por Jean Miermont y Roger Fenneteaux. Impresión en calcografía

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